22 December 2011

Visiting Beto´s ranch / Visitando el rancho de Beto

BY Casa Colibri No comments



One recent Sunday in October, Manuel´s friend Beto drove Manuel, Rebecca and I (Sarah) to his ranch for an afternoon of fun and elote-eating. Beto had planted lots of corn on his land, and much of it had survived the dry spell that the area had been experiencing. He was also growing jamaica and squash—and I´m sure some other things besides—and there was also a full complement of cows, horses, chickens and tilapia.



Un Domingo reciente en octubre, Beto, amigo de Manuel, nos invito (Rebecca, Sarah y Manuel) a su rancho para pasar la tarde y comer elotes. Beto plantó mucho maíz y la mayoría de la milpa sobrevivió la sequía que sufrió esta región. También sembró jamaica, calabaza, y estoy segura que muchas otras cosas. Tiene también en su rancho vacas caballos gallinas y pescado tilapia.
The stated goal of the afternoon was to create and eat delicious sweet corn tamales. Beto brought up some sacks of ears of corn for us, and we were instructed to carefully remove and set aside outer husks that would be big enough to form the wrappings in which the tamales would be cooked. Then, Rebecca intrepidly cut the corn kernels off of the cobs, and Manuel debonairly ground the kernels into a delicious corn paste with a metal hand-grinder that had been affixed to a nearby tree stump. The corn was white, but some cobs were also blue or purple, and they made for a very pretty paste.














El objetivo de pasar la tarde en su rancho era el aprender a hacer deliciosos tamales dulces de elote. Beto trajo costales de hojas de elote frescas y nos enseño a separar las hojas más grandes que son las que usariamos para preparar los tamales. Rebecca hizo un magnífico trabajo desgranando los elotes tiernos mientras Manuel los molía en un molinito de mano que Beto instaló en un tronco de un árbol seco para crear la masa con la cual se prepararían los tamales. La mayoría de los elotes eran blancos, aunque algunos salían rojos y negros.



Beto´s wife Martina took the corn paste and added some sugar and some margarine, as well as a few other things including something called ¨royal¨ (I have yet to discern what this is, but it´s in like every baking recipe). She showed us how to fold little spoonfuls of this batter into the corn husks and put them into a big pot which was then put to steam over a wood fire nearby.

Martina, la esposa de Beto preparó la masa que salió de los elotes con un poco de azúcar, margarina y royal. Ella nos enseño a embarrar la masa en las hojas frescas de elote y después ponerlos en una olla para luego ponerlos al fuego.



While the tamales were cooking, Beto took Rebecca and I down to where the cows were, to give us our second lesson in cow-milking. Our first attempts had been pretty inauspicious, but I guess he had faith in us. When Rebecca couldn´t get any milk to come out, he called over some of his little kids to show her how it was done. ¨Look, even a kid can do it!¨ he said to Rebecca as his son´s little tiny fist successfully squeezed hot milk into the bucket. Rebecca later had much more luck with the Jersey. And, he showed her how to ride a horse for the first time. I got to ride the horse, too, but unfortunately I rather foolishly dismounted without looking first, and landed in an impressively large pile of manure.


Mientras los tamales se cocían, Beto nos llevo a Rebecca y a mi a donde estan las vacas para darnos nuestra segunda lección en ordeñar. Nuestro primer intento fue poco productivo pero Beto aún tiene fe en nosotras. Cuando Rebecca no podía sacar nada de leche de la vaca Beto llamó a uno de sus hijos pequeños para mostrar a Rebecca como se hacía: ¨Mira, hasta un niño lo puede hacer ¨ decía Beto mientras la pequeña mano de uno de sus hijos lograba sacar leche de la vaca. Posteriormente Rebecca pudo ordeñar la vaca ¨Jersey¨. Beto enseñó a Rebecca a montar a caballo por primera vez. Cuando fué mi turno no puse mucha atención al vajarme del caballo y caí en una enorme montón de histiércol.


So, we had a lot of fun. I didn´t even tell you yet about the delicious dinner that they made for us over firepits by their hilltop house overlooking the farm. They made a big tall stack of perfect tortillias, as well as guacamole, some beautiful chili sauce, lemonade from giant fruits that grew on trees at the farm, roast squash covered in a sweet layer of carmelized sugar, beans, and roast peppers filled with cheese—to say nothing of the sweet corn tamales for dessert. We ate the tamales as we sat beside the house and watched the setting sun deepen the colours of the hills and sky around us, and as we looked around at the fields from which all of that delicious food came.


Nos divertimos mucho y ni siqueira les he contado de la deliciosa comida que nos prepararon en el fogón que tienen en su pequeña casita arriba en la colina, con una vista impresionante de su rancho. Hicieron un altero de tortillas hechas a mano, con guacamole, salsa picante, limonada de sus limoneros, calabaza endulzada cocida, frijoles, chiles rellenos de queso y claro, los deliciosos tamales dulces de elote. Comimos los tamales mientras disfrutavamos del atardacer que nos deleitava con sus colores en las montañans y el cielo. Miramos alreadedor de su rancho del cual proviene esta deliciosa comida.


Now, I want to take a minute here to say that I don´t want to romanticize farm work. It´s difficult, dirty, requires a lot of skill and planning and is basically unceasing. Also, it requires a kind of patience that I find nearly supernatural—anything can happen, and if the weather or the zilllion other creatures that like to eat farm crops don´t cooperate, it can be pretty heartbreaking. Lots of people like to talk about how they like the idea of farming, but not nearly as many people enjoy actual farming. Only time will tell which type of person I will turn out to be, so I am definitely not going to make any claims one way or the other right here. But I´d like to take a moment to salute all farmers, gardeners, farmer´s market shoppers, painstaking small-scale food processors, backyard zucchini growers, and everyone else who either voluntarily undertakes to remember or is compelled by the realities of their life to know and respect that food comes from the earth and is rightfully the province of people and communities.
Ahora quiero tomar un momento para decir que no quiero romantizar el trabajo del campo. Es muy difícil, sucio, pesado, requiere de mucho habilidad, planeación y núnca se acaba. Por su puesto que requiere de mucha paciencia, la cual encuentro un poco supernatural – cualquier cosa puede pasar – tomando en cuanta el clima y los cientos de animalitos que les gusta comer los sembradíos, esto puede ser un poco desesperante. Mucha gente habla de lo bonito que es sembrar, pero muy poca gente de verdad lo hace de corazón. Sólo el tiempo dirá que clase de persona seré yo, asi que no haré muchos comentarios al respecto. También quiero tomar un momento para saludar a todos los campesinos, jardineros, los que compran las frutas y verduras, las pequeñas empresas familiares que se dedican a procesar alimentos, gente que siembra hortalizas en sus corrales, y a todos aquellos que voluntariamente toman en serio la realidad de que la comida proviene de nuestra madre tierra y que alimenta a gente de diferentes comunidades.


And this, of course, brings me to the part of this reflection where I talk about Peter Maurin, Casa Colibri, Catholic Worker farms and the Catholic worker... Catholic Worker co-founder Peter Maurin was also aware of this earth-working reality of humans, and saw farming as an irrefutable plank in the plan to build a new society in the shell of the old. Peter Maurin´s insistence on ¨agronomic universities¨ as 33.33% of the Catholic Worker vision demonstrates his understanding that thinking and learning about food production—as well as doing it—are linked to social justice and to the vision of making a world where it´s easier to be good.

Y todo esto me trae a reflexionar sobre Peter Marin, Casa Colibrí, Las granjas de los trabajadores católicos y el movimiento del Trabajador Católico en General... El co-fundador del Trabajador Católico, Peter Maurin fué muy conciente de la realidad de todos los trabajadores y vió en el trabajo del campo uno de los pilares para construir una sociedad nueva en el caparazón de la sociead antigua. La insistencia de Peter en las ¨universidades agronómicas¨ como una parte esencial de la visión del Trabajador Católico demuestra su ideología acerca de la producción de comida y el aprendizaje sobre las labores de la tierra como un factor vinculado a la justicia social y la visión de trabajar para crear un mundo donde sea más fácil el hacer el bien.


Here at Casa Colibri, we have a garden and we´re growing beans, radishes, chard, zucchini, tomatos, garlic, coriander, carrots, spinach and lettuce. I impress myself with this list, but what I should say is that we´re growing modest rows of each of these things, and that under the tutelage of Manuel I feel like I´m just learning the basics of these things (in spite of all of my years spent working on farms as a horticultural labourer, I´ve never had to learn about growing food or planning a garden for myself). And that´s how I felt at Beto´s ranch, too, as I enjoyed his hospitality—like a little kid who has so much to learn about even the most basic aspects of food production and self-sufficiency. My grandparents grew up on family farms, but I´ve lost touch with this whole aspect of human reality.

Aquí en Casa Colibrí, tenemos una pequeña huerta orgánica donde sembramos frijól, rábanos, acélga, calabacita, tomates, ajo, zanahoria, espinaca, lechuga, etc. Yo misma me impresiono con esta lista de vegetales, pero acepto que sembramos espacios muy pequeños en surcos de estos alimentos. Con la ayuda de Manuel, siento que estoy aprendiendo lo básico (aunque he pasado varios años trabajando en vivieros de flores, pero núnca aprendí a sembrar hortalizas) También en el rancho de Beto siento que he aprendido mucho y he disfrutado de su hospitalidad – como un niño que tiene mucho que aprender de las cosas mas básicas de sembrar y el ser autosuficiente – Mis abuelos crecieron en ranchos, pero yo he perdido esta tradición que es un aspecto de la realidad humana.


Beto told us, ¨I used to live in the city, for years, but I always felt like I was living in jail. Here,¨ his gesture takes in the ranch, the plants and animals that need constant attention, as well as his kids playing and working nearby, ¨this is freedom.¨ It´s also apparent that it´s a lot of hard work, and maybe even a calling—and maybe even a calling that not all members of a family or a community may share. On this visit to the ranch, as we sit on the hilltop and watch the sky darken behind the hills, and as I think too about the Casa Colibri garden, I´m trying to figure out what Peter Maurin was talking about.


Beto nos compartió: ¨Yo solía vivir en la ciudad, por muchos años, pero siempre sentí que vivía en una cárcel¨... ¨Aquí...¨ señala su rancho, las plantas, los animales que necesitan constante atención, sus hijos que juegan cerca ... ¨Esto es libertad¨. Es aparente que este tipo de vida requiere mucho trabajo e incluso es una voación, un llamado con el cual no todos estan de acuerdo. En esta visita al su rancho, mientras estabamos sentados en la colina y miramos caer el sol en las montañas, pienso también en la pequeña huerta de Casa Colibrí... trato de descubrir de lo que Peter Maurin hablaba.

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