13 June 2013

Let it rain with so many thanks! ¡Que llueva con tantas gracias!

BY Christopher Gorman IN , , , , , No comments

Spring has come and the birds are nesting in our trees, setting on their eggs and waiting for their little hatchlings to pop out.  The air is buzzing with cicadas; the locals say that they’re calling for the rains to come.  But while the rest of the world has moved on with springtime, we’re still waiting for our rainy season. 
Here at Casa Colibrí, we have a 3-4 month period that starts in about June, when the storms come off the Pacific and it rains almost every night.  It’s the best growing season, and in preparation we’ve built our compost piles high, started tilling the soil, spread fresh dirt and compost, and built up our beds so that when it does start raining all of that rich, nourishing soil won’t just run off.  (We’ve also installed a new irrigation system, to make life easier after our rainy season ends.)
                We look forward to the bounty that will grow in our huerta, and to sharing it with our friends and the niños.  We plan to grow a ”garden variety” of good, organic veggies like squash, pumpkin, watermelon, corn, tomatoes, peppers, eggplant, radishes, lettuce … and much, much more.  Meanwhile, as the days get hotter and the cicadas get louder, we’re out here doing our own kind of rain dance, getting our huerta ready to flourish in full force.
          

El verano ha llegado y los pájaros anidan en nuestros árboles, sentados en sus huevecillos y esperando que los polluelos nazcan.  El sónido de las chicharras se escucha por todas partes; la gente de aquí dice que estan llamando las lluvias.  Mientras el resto del mundo ha despedido el verano, nosotros aún esperamos la temporada de lluvia.
Aquí en Casa Colibrí, tenemos un periodo de 3 a 4 meses de lluvia que comienza en Junio, las tormentas llegan del Pacífico y llueve casi todas las noches.  Es la mejor temporada para sembrar y en preparación hemos trabajado en nuestras pilas de composta, aflojamos la tierra, esparcimos composta y tierra en las camas de siembra, hemos elevado las camas para que cuando llegen las lluvias esa rica composta no sea arrastradra por la lluvia.  (También hemos instalado un sistema de riego, para que haga más fácil el regar las plantas después de las temporadas de lluvias.)
Anticipamos la abundancia que nos dará la huerta, y el compartirla con nuestros amigos y los niños.  Planeamos sembrar una variedad de semillas de hortaliza orgánica, como calabazas, calabacitas, sandías, elotes, jitomates, chiles, berenjenas, rábanos, lechugas … y mucho, mucho más.  Mientras los días se ponen más calientes y las chicharras más ruidosas, estamos aquí afuera bailando nuestra propia danza de la lluvia, para que la huerta este lista y florezca con toda su fuerza.    


Este mes damos por concluído un año de colaboración con algunos estudiantes de la Universidad del Valle de Mexico, campus Guadalajara Sur.  La idea inicial fue el apoyar a Casa Colibrí con despensa para la preparación de las comidas de los niños que tres días a la semana vienen a nuestra casa a compartir los alimentos con nosotros.
La respuesta fue muy buena, de tal manera que también pudimos expandernos y compartir las despensas con muchas familias de Hostotipaquillo y sus rancherías. Fue una gran satisfacción para nosotros el haber tenido la oportunidad de visitar todas esas familias necesitadas y llevarles un poco de lo mucho con lo que Dios nos ha bendecido.
En nombre de los niños, las familias y Casa Colibrí damos un sincero agradecimiento a todos y cada uno de los estudiantes por su generosidad. Damos un especial agradecimiento a Arturo Joel Martínez por su tiempo y apoyo en la coordinación de estos estudiantes así como a todas las personas que hicieron posible la entrega de las despensas.
¡Muchas gracias!





This month we ended a year of collaboration with some students from UVM (Universidad del Valle de Mexico, South Guadalajara campus). 
The original idea was just to provide Casa Colibrí with some basic foods that we could cook for the kids who come share lunch with us three times a week – but the students’ response was so strong that we were able to expand our reach, and bring a lot of that food to needy families in Hostotipaquillo and neighboring villages.  It was a great satisfaction to visit these families and share with them a little bit of what God has given us in abundance.
On behalf of the kids, the families, and Casa Colibrí, we thank every single one of the students for their generosity.  Special thanks to Arturo Joel Martínez for his time and support in coordinating the students, and to everyone else who helped make it possible to deliver all of that food. 
Thank you so much!



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